11/03/2017

¿APPS PARA LIGAR?

¡Queridos Dirtys!

Hoy quiero hablaros de mi incapacidad para ligar y de mi negación a esas apps que hasta los anuncios de televisión te venden como el lugar perfecto para encontrar todo lo que buscas.

Cuando te quedas soltera lo primero que te aconsejan a tu alrededor es ligar. Buscar hasta encontrar. Pinchito para aquí, pinchito para allá. Porque según los que te rodean necesitas subirte el autoestima y que te pongan los chacras en orden.

Lo sé. Soy la primera en aceptarlo. Que un buen polvo seguro que consigue quitarnos todas las tonterías a todos, tanto mujeres como hombres, tras una ruptura.

Cuando no sales de fiesta porque tus amigas están casadas y con hijos, o divorciadas y con hijos y viviendo en pareja, ya se sabe. Acabas sola con tu gata, viendo pelis románticas cuyos finales felices te hacen sentirte todavía más desgraciada y bebiendo cerveza hasta ponerte pedo.

—Ya lo quemaré en el gimnasio el lunes…— te susurras.

Sí, sí…

Si a eso le sumas no tener curro y tener demasiado tiempo libre, la rutina puede convertirse en algo muy monótono y deprimente...

Ahí es cuando tu mejor amigo te dice: ¿Y por qué no pruebas en Tinder de eso?

Respuesta:

—Pufff…¡qué pereza!

Pues sí, me da una pereza enorme.

Incluso se me revuelven las tripas.

¿Sabéis por qué?

Porque he acabado tan harta, tan desilusionada, tan asqueada, que solo de pensar en ligar por este tipo de aplicaciones me entran unos sofocos y unos mareos…y no de nervios o expectación, precisamente.

Hay personas a las que se les da genial, incluso les sale innato. Les encanta vender la moto, flirtear, decirles a otras personas lo que creen que quieren escuchar con el único propósito de echar un polvo. ¡Llamadme idiota pero no valgo para eso!

¿Dónde quedó conocer a alguien cara a cara, charlar, y lo que surja? Que sí, que todo acaba en lo mismo, en echar un polvo y cada uno para su casa, pero no sé… Será que no me fío de las pantallitas…

Y no te hace falta irte a Tinder ¿eh? Instagram últimamente parece también una aap para encontrar ligues. Sé de muchos que lo utilizan para ello. Dar Likes, te sigo, me sigues, mensajito privado con un Hello

(Sí, me entran muchos extranjeros…desde turcos a alemanes pasando por yanquis…)

Y digo yo…¿para qué? Si soy de Spain. Lo pone en mi perfil claramente. SPAIN.

Es algo que nunca llegaré a entender…

Cachondeo, matar el aburrimiento, llenar el silencio que ahoga el alma, soltar burradas en otro idioma dándole al traductor para que le llegue a la otra persona. ¡En serio! Lo he vivido. Y seguro que vosotras también. Y la información nos llega como un teléfono escacharrado. Demasiadas tonterías. 

¿Para qué tantas molestias? ¿No tienen nada mejor que hacer con su vida? Y a veces te ríes, pero otras lo que haces es bloquear directamente y punto.

Cada vez que veo un mensaje privado en Instagram tiemblo…

Y después suspiro, hastiada, cansada, y cada vez me desilusiono más. Porque no es que alguien haya contestado a mis stories (a veces también, menos mal xD), es un mensajito de alguien que no me conoce de nada, que simplemente ha visto una foto mía, le ha dado Me Gusta y ya me manda corazones. Y a mí se me queda una cara de gilipollas de la hostia. Porque soy la tía más normal y corriente del mundo... No me quiero imaginar cómo están las bandejas de las modelos y chicas fitness, de verdad…

Después de esos mensajes me entran unas ganas locas de apagar el móvil, aislarme, ponerme a escribir esas historias tan mías donde todo sucede como quiero que suceda, y refugiarme en mi asquerosa soledad.

Porque sí. Prefiero estar sola que llenar mi vacío con apps que nunca me darán lo que busco. No me veo encadenando continuos “nada” hasta llegar a ese “alguien”. Porque, aunque vaya de Von Freeze, en el fondo soy una romántica. ¡Esta vez espero no tardar 21 años! Que 32 ya son muchos y…Nah, es bromis…

Paso de esas aplicaciones porque sé que no voy a encontrar nada fructífero en una aplicación. He visto demasiados vídeos de personas que si lo han utilizado contando su experiencia para saber que no es lo mío. No voy a encontrar nada ahí. Ni un amigo con beneficios de esos que te ponen los chacras en orden con los que poder hablar y reírte de la vida, ni nada de nada.

Y una de las razones por las que me da tanta pereza es que no confío. Si me voy a llevar la hostia prefiero que sea cara a cara.

No confío en las personas. O más bien desconfío de casi todas las personas. Solo unas poquitas tienen el privilegio de que me dé al completo porque sé que hay muchas probabilidades de que no me fallen. Demasiadas traiciones te quitan las ganas de todo, incluso a veces hasta de abrirte a personas nuevas que podrían cambiarte la vida y enseñarte nuevas perspectivas con las que ver el mundo.

Es cierto que vivimos en un mundo rodeados de prisas y superficialidad y que lo que queremos es conocer, disfrutar, olvidar y volver a empezar. Así de simple. ¿Y entonces para qué tanto mensajito, para qué tanta preguntita sobre sueños, aficiones, música, para qué tanto roneo? Si ya los que conoces te mienten, te fallan ¿qué no hará alguien que no tiene ni un mínimo de empatía contigo? ¿Preguntar para luego reírse de ti?

Y entonces piensas en esos vibradores que te esperan en el armario y te dices a ti misma: ¿Para qué las apps?

Entro en Instagram, fisgo noruegos con pinta de empotradores, me pongo música relajante y a disfrutar, que es lo que cuenta al final.

Si en mi destino está conocer a alguien que me arregle el karma en otro lugar le encontraré. No en una ventanita de móvil que mentirá más de lo que hablará.

Habrá que salir a tomar más cafés, más cervezas (pero no demasiadas que una ya está desentrenada), ir de conciertos, etc, etc…Lo que viene siendo: salir de casa.

Porque claro, quizá esos hilos rojos del destino me tengan preparado algo especial y yo esté aquí refugiada entre cuatro paredes y sin enterarme…que a casa no van a venir a buscarme…

¿Apps para ligar?

¡Ufff, nooo! ¡Lo siento, pero paso!

¿Vosotros pasáis? ¿Las habéis utilizado? ¿Os han bombardeado con mensajitos privados? ¡Contadme experiencias!

¡Un abrazo calentito, Dirtys!

10/25/2017

NO RENDIR CUENTAS A NADIE

¡Queridos Dirtys!

Una de las mejores cosas de estar soltera es que una vez que no vives en pareja no tienes que rendir cuentas a nadie de lo que haces.

¡Puedes hacer de tu vida lo que te plazca!

No debes dar explicaciones ni de a dónde vas, ni de cuándo vienes, ni de cuántas veces en la semana vas a quedar con tus amigas, porque ahora puedes quedar con ellas cuando te dé la puta gana. Nadie te controla los WhatsAaps, ni las redes sociales, ni las fotos que subes, ni los comentarios que haces, ni tienes que dar cuenta de las conversaciones que tienes con aquell@s que te siguen.

Puedes ser tú. Abrazar a quien quieras, dar dos besos a quien quieras, pararte a charlar todo el tiempo que quieras, sin prisas ni miradas, puedes llamar cariño a quien te apetezca, (porque sí, aunque vaya de heavy chunga en el fondo soy un amor y soy muy cariñosa al hablar y eso...), dar tu teléfono a quien quieras, tomar cafés o cervezas cuando te apetezca sin que te quiten de ello.

E incluso puedes tener amigos del sexo contrario sin que nadie se sienta traicionado porque los tengas, y puedes quedar con ellos y hablar de lo que quieras. ¡Porque no hay nada malo en hacerlo! 

Aunque haya personas que no lo vean bien o que intenten juzgarte por ello. Aunque muchas personas no lo entiendan e intenten hundirte con sus chinitas lanzadas a destiempo.

Es por todos sabido que el pecado está siempre en los ojos del que mira. ¡Y la envidia es muy malaaaa!

No tienes que rendir cuentas a nadie, y reparas en lo bien que te sientes ahora y en lo mal que estabas haciendo las cosas cuando vivías en pareja. Porque en las parejas normales no hay cese de libertad individual y a veces se nos olvida. Porque no hay nada malo en no querer perder nuestra propia libertad como personas, en pasar tiempo solos, en tener hobbies distintos o en salir a pasear sin el otro.

¿Os habéis sentido encadenados al vivir en pareja? ¿Aunque vuestra jaula fuese de oro?

Todo ser humano necesita su propio espacio para que las cosas vayan bien, para que cualquier relación de amistad, familia, amor, sea fructífera.

Y te percatas de todas las cosas que te has estado perdiendo, de todas las conversaciones y momentos, de todas las amistades que tuviste que dejar aparcadas y que han regresado a ti con el paso del tiempo. ¡Menos mal!

Te das cuenta de todos los instantes que has perdido con personas que eran importantes para ti. Y sí, te duele. ¡Es normal! Pero también sonríes porque sabes que ahora puedes recuperar un poco de ese tiempo pasado, ¡porque nunca es tarde para volver a recorrer el camino que quieras!

El destino sabe cómo hace las cosas. Te obliga a pasar por experiencias para que aprendas de ellas, para que sigas creciendo interiormente, para que vivas lo que no vivías, para que conozcas a nuevas personas.

Y algunas de esas personas se quedarán, otras pasarán por tu existencia como un vendaval sin regresar, pero al final, un día reflexionas y sientes que la vida es así, que fluye, que todo fluye. Y que no puedes ni debes aferrarte a nada, que no puedes retener nada, porque cuando las cosas se retienen se convierten en agua estancada.  

Entonces sabes que te llevarás aquello que realmente vivas, sientas, exprimas, y disfrutes.

Y cuando te das cuenta de que vas a llevarte lo que vives es cuando, como dice la frase, empiezas a vivir lo que te quieres llevar.

¡Y te sientes muy bien!

Te sientes grande en tu interior, te sientes a gusto y en paz, te sientes libre.

Porque por fin estás haciendo las cosas como siempre habías querido. No tienes que dejar de ser tú, no tienes que mutar, ser un fantasma o vivir a medias.

Y sí, también vas a tener mucho que escuchar.

Siempre habrá quién critique tu nueva forma de ser, familia que te quiera controlar, “amigos” que te den su opinión sin que se la pidas, hablarán de ti a tus espaldas porque eres mujer y hagas lo que hagas será mirado con lupa, pero cuando encuentras el equilibrio, cuando reflexionas, cuando tomas la decisión de seguir adelante viviendo tu camino, el corazón te ronca de alegría. Y esa alegría no consigue robártela nadie. ¡Porque ya no les das poder!

Porque te tiene que importar una mierda lo que digan los demás. Es tu opinión la única que cuenta. Eres contigo misma con la que tienes que convivir cada día.

Porque llega un momento en el que te la suda todo, las miradas por encima del hombro, los cuchicheos, los reproches, las críticas a destiempo, porque estás siendo tú al 100%.

¡No le puedes gustar a todo el mundo! Con gustarte a ti mismo es suficiente.

Y si algo me ha enseñado la vida es que hay muchas personas que critican lo que envidian. Hay quienes en el que fondo de su alma quisieran vivir como tú, no por estar solteras y solteros sino por seguir viviendo en libertad, sin faltar el respeto a nadie, pudiendo hacer lo que quisieran sin tener que dar tantas explicaciones; y eso es motivo de crítica cuando no se puede llevar a cabo.

Hay personas que hablarán sin saber de lo que hablan realmente porque sus vidas están carentes de muchas cosas, aunque vayan de reinas y reyes que lo tienen todo. Hay personas que te juzgarán sin ponerse en tu piel, y sí, también vas a tener que aprender a vivir con ello. ¡Es lo que hay! ¡La vida es así!

Sin embargo, te sientes tan bien cuando dejas de preocuparte por todas esas cosas…Cuando subes de nivel y empieza a resbalarte todo, cuando tienes oídos selectivos y oyes solo lo que quieres, cuando tu memoria también almacena solo los buenos recuerdos y olvida todo lo demás, que es imposible dar pasos hacia atrás.

Consejito:

Buscad ese equilibrio, no le perdáis nunca. Estéis solteros o no, no os olvidéis de vosotros, no os anuléis ni permitáis que lo hagan. Conservad vuestra propia libertad que la vida pasa volando. Y no se puede regresar hacia atrás. ¡Os lo digo yo!

Sed la versión de vosotros mismos que deseéis, siempre al 100%. ¡Sed auténticos! Y así la vida que viváis habrá merecido la pena.

¡Un abrazo de libertad!

10/09/2017

METER Y QUE TE LA METAN...

¡Queridos Dirtys!

El artículo de hoy va a ser sucio y directo. Así que las mentes estrechas mejor que dejen de leer. ¡Se agradece!

A veces, la lectura de mis desvaríos deriva en conversaciones sinceras al filo de la madrugada. Las personas que me leen siempre sacarán sus propias conclusiones, la mente vuela y a veces, un desvarío acaba dando cuerda a otro y produciendo carcajadas.

La semana pasada hablaba de la adicción a la ropa sexy, al encaje y a las braguitas de cintas con inspiración bondage. ¿No lo has leído? Pincha aquí.

Y gracias a ese desvarío surgió este otro.

Meter y que la metan.

—¿Para qué tanto conjunto sexy? Si después todo se resume a querer meter y que os la metan.

Silencio.

—Si después el conjunto no os dura puesto ni 5 minutos…

¿Vosotros qué pensáis? ¿Así de sencillo? ¿Comer, follar y quizás procrear, dormir y en medio trabajar?

¿Si no?

Después de una sonrisa pícara y cara de angelito, lo admito. Si lo que queremos es que nos dure poco o nada puestito.

Y claro, al hablar de comidas, mi subconsciente (demasiado sucio a veces), acabó sentenciando:

—El quid de la cuestión está en: Comer y que te lo coman, meter y que te la metan.

Parece que al final todo se resume a eso. O al menos algunos placeres de la vida sí que se reducen a ello, aunque por el camino juguemos a muchas cosas.

Y este nuevo desvarío es el claro ejemplo de que las conversaciones a veces se van de las manos produciendo carcajadas infinitas, de esas que se convierten en recuerdos y calientan el alma en los días de invierno (que sí, que este solecito otoñal es todo mentira, que en la televisión llevan diciendo eso del Winter is Coming hace mucho tiempo y hay que crear recuerdos).

Las palabras que escribo consiguen reflexiones que se encadenan unas con otras, y eso es una de las cosas más gratificantes de escribir, después de que me leáis, claro. El poder hablar con mis amigas, mis amigos y mis lectores, de lo que he escrito, de si les he puteado porque les he hecho reflexionar sobre el amor, sobre el sexo y sobre todo. Chicas no os quejéis, que muchas vais a recibir un Mia2 por Reyes gracias a mí, corazoncitos. 

Desvarío tras desvarío.

De la adicción a la ropa interior sexy pasamos a la adicción que produce el sexo y el placer que desencadena.

Al final, el animal que llevamos dentro sale a flote y nos demuestra que aunque civilizados (algunos más que otros), necesitamos satisfacer nuestros instintos más primarios.

Y follar es FOLLAR. Y a todos nos encanta. ¿Quién diga que no es raro o asexual?

Pero seguro que los que estáis leyendo estas líneas ahora estáis cabeceando afirmativamente. Porque sois muy Dirtys, porque os reís conmigo y de mí y por eso estáis aquí.

Sexo.

Sexo.

Sexo.

Porque sí, a las mujeres nos encanta el encaje, ponernos nuestros conjuntos sexys, mirarnos al espejo, sentirnos poderosas y ver el reflejo de nuestra autoestima en las nubes, pero sed sinceras...

Lo que nos encanta también es que nos los quieran arrancar. Que las bragas de la regla no molan nada, aunque luego los tíos digan que no se fijan en esas cosas.

Nos fijamos nosotras y punto.

Porque las chicas somos muy visuales y nos detenemos más a observar, por eso el encaje es el encaje. Es como si nuestro ligue llevase los calzoncillos que le quedan más grandes de todo su armario o esos de tela tan de abuelo en vez de un bóxer bien apretadito marcando anatomía.

Que sí, que después los vamos a bajar rapidito, pero oye…¡ay, que ponerse guap@s!

El encaje es el encaje, y hace más bonito el cuerpo. Y sí, puede que no nos vaya a durar mucho puesto, pero nos encanta. Y sí, hemos de admitir también que cuando nos miramos al espejo y sonreímos, no solo lo hacemos porque nos sentimos bien con nosotras mismas, también pensamos en cómo nos gustaría que la persona que deseamos nos lo arranque tras una sonrisa lobuna.

Acariciar. Subir. Bajar. Mover unos centímetros (juro que estoy hablando de la ropa). Deslizar suavemente entre miradas ardientes.

Todo para acabar con la ropa en el suelo y la postura que nos dé la gana, si es de rodillas con las manos atadas a la espalda después de un empotramiento de pared, mucho mejor, pero la cosa es acabar suspirando, empapad@s en sudor. Porque los tíos quieren meter y nosotras que nos la metan. Porque nos encanta comer y que nos lo coman. Porque el sexo está para ser disfrutado, y para una cosa buena que hay en la vida en este mundo cada vez más cruel, (no pienso hablar de política), ¿para que nos vamos a poner bragas de abuela corta libido?

Es mucho mejor ponernos guapas, darnos un capricho al cuerpo. O dos si lo de ligar sale bien.

Así que sí, sigo abogando por el encaje y las cintas bondage, por el estilo propio y la personalidad, pero sobre todo brindo porque no nos duren mucho tiempo puestos esos conjuntos sexys.

Las chicas de Ars Eroticas dicen en sus totebags eso de: ¡Arriba las manos, abajo las bragas, esto es un orgasmo! (que bolsa de tela más bonita que tengo).

Y yo os digo: Arriba el encaje, abajo las bragas, al centro y para dentrooo…xD

Pues eso…

Que al final hay quien (tú sabes) va a tener razón en decir que todo se resume al mete-saca, aunque por el camino haya muchas cosas divertidas, como el comer y el beber, y el otro “comer”, el morder, los fetiches, las adicciones, el sonreír, viajar, leer, escuchar música. Vivir al fin y al cabo. Somos los seres humanos los que hacemos la vida complicada. Estoy segura de que si follásemos más y pensásemos menos, no habría tantas disputas, ni tantas guerras.

¿Qué pensáis vosotros?¿La vida solo se reduce a eso? ¿Aunque vayamos de coquetas con nuestro encaje nuestro subconsciente piensa por nosotras y lo que quiere es fiesta?

Ummmm...

¡Un abrazo muy, muy sucio, Dirtys!

10/04/2017

ADICCIÓN POR LA ROPA INTERIOR SEXY

¡Queridos Dirtys!

¿Qué me decís de la ropa interior sexy?

¿Os gustan el encaje y las trasparencias? ¿Los ligueros? ¿Las braguitas con cintas de inspiración bondage?

I’m an addict!

Se llega a convertir en una especie de fetiche. Soy tan adicta como a morder en ciertas situaciones.

¿Por qué nos volvemos tan locas las mujeres con los conjuntos de encaje tras las rupturas?

¿Qué nos sucede en el cerebro?

Fijo que alguien, en alguna universidad, ha hecho un estudio al respecto. Y estoy casi segura de que habla de la serotonina que se nos descontrola y se activa en nuestro cerebro produciendo esta necesidad corporal de comprarnos ropa interior. Como cuando nos enamoramos. El mismo efecto ¡oiga!

A mí personalmente siempre me han encantado los conjuntos sexys. Pero es que desde que me he quedado soltera…¡soy muy peligrosa!

Las mujeres no tenemos excusa para poner a temblar la tarjeta de crédito y renovar vestuario para subirnos la autoestima, es una ley no escrita, como lo de comer chocolate cuando estamos en esos días del mes.

Sabemos que lo de la ropa interior es imprescindible para sentirnos súper sexys y lo podemos llegar a convertir en una adicción. Es entrar en una tienda de ropa y ahí vamos corriendo y todo nerviosas a la sección de conjuntitos provocativos. Entramos en internet y nos vamos a saco hacia nuestras páginas guardadas en favoritos y cruzamos los dedos para que haya nuestra talla.

¡Que le haya! ¡Que le haya! ¡Admitirlo!

Tras las rupturas y con el número 30 y… (ay, madre que pronto me caen los 32) rondándonos la cabeza todo el día a modo de depresión…dejan de existir las bragas de la menstruación. Llega un momento en el que nos cambia tanto el chip que nos fundimos la pasta en encaje, encaje, (cuero), encaje.

Solo nos permitimos las braguitas de colores y de algodón para ir al gimnasio a entrenar o en momentos puntuales.

Y encima las webs como Undiz no nos ponen más fácil lo de no pecar. Porque entras y…bufff…

Bueno, bonito y barato son sus premisas y claro, la carne es débil. Que sí, que a todas nos gusta Agent Provocateur, pero la mayoría no nos lo podemos permitir. Así que tiramos de lo accesible, de Undiz y New Yorker. Nos queda eso o buscarnos un millonario a lo Cristian Grey para que nos las arranque en los momentos de locura y sea tan amable después de comprarnos más. Eso o echarnos de novio a un Ray Donovan que personalmente le prefiero mucho más que al Cristian ese.

Y se nos va la pinza. ¡Encaje! ¡Encaje! ¡Nos volvemos totalmente majaretas!

A mí se me va el puto tendal entero, como dicen las chicas de Puterful.

Y para arreglar esta adicción con la ropa interior que tiene locos a los repartidores de mensajería que están todo el día con paquetitos que dejar en mi casa…llega mi tía y me suelta eso de:

—¿Para qué te compras esas bragas si solo te las va a ver el ginecólogo…?

Y es cuando la miro como si tuviera Rayos X y pudiera traspasarla, pero en el fondo sé que tiene mucha razón.

—Serás zorra…

Ella se descojona…Y es cuando después del bajón momentáneo, la espeto, muy digna:

—¡Me las compro para mí!

Y parece que no se lo cree hasta que me encuentra delante del espejo de su habitación, meneando culo, apretando teta, volviendo a menear el culo… Y sonriendo. Aunque para mis adentros susurre muy bajito:

—¿Y no podría adelgazar de culo y engordar de teta?

Y tras el suspiro nostálgico vuelvo a sonreír otra vez…

Porque queridos Dirtys, no hay nada mejor que la ropa interior sexy para darnos un subidón a la autoestima rapidito, porque aunque queramos buscar defectos en nuestro cuerpo, el encaje nos tiene tan abstraídas que no nos fijamos en lo que sobra sino en lo que tenemos, en lo bonito que es, en lo bien que se adhiere a nuestro cuerpo como una segunda piel.

Ropa sexy.

Ropa sexy.

Admitirlo, vosotras también pecáis una y otra vez. Y seguro que también tenéis una mejor amiga a la que maldecir por haberos mostrado la maldita paginita.

Pero ese: Joder, me cago en…se olvida enseguida cuando nos llama por teléfono y nos dice:

—¿Nos vamos de compras?

Y entonces ella se lo compra para poner nervioso a su marido, y tú te jodes porque te lo compras para ti porque no tienes a quién enseñárselo.

—¡Yo me lo compro para mí!

¿Lo estáis repitiendo?

Y luego están esas otras amigas que te dicen…

¡A que no tienes cojones de hacerte foto y subirlas a Instagram!

Y como hace años que ya se te había ido la pinza por completo, y a la nueva versión de ti misma la gustan los retos…¡Pues venga, fotos de tus conjuntos a Instagram!

Y luego habrá quien se piense que soy una puta y que voy vendiendo género. Pero no, queridos Dirtys, simplemente soy una mujer del siglo XXI que hago lo que quiero cuando quiero, muestro lo que quiero cuando me da la gana. Y no, de puta nada, porque las cosas las hago gratis y con quien quiero. ¡Y suelo tener muy buen ojo ¡no me vale cualquiera!

¿Por qué digo esto?

Porque en el mundo en el que vivimos una tiene mucho que escuchar…y hay mucha mente cerrada que debería evolucionar…o hacerse una paja o un dedo, pero ¿eh? no con mis fotos, ¡por favor!

¡Levantad la manita las adoradoras y adoradores del encaje!

1, 2, 3…¡Ya perdí la cuenta!

¡Un abrazo muy sucio!

9/27/2017

MIMANDO EL PRODUCTO

¡Queridos Dirtys!

Hoy quiero hablaros de cuidar el producto.

¿Qué producto?

Nosotros mismos.

¡Cuando volvemos a estar en el mercado valoramos mucho más el producto y lo mimamos!

No es la primera vez que escucho que las mujeres y los hombres nos ponemos más guapas y guapos tras las rupturas. Sin embargo, no había sido hasta ahora que me había puesto a pensar en ello. ¿Para qué iba a pensarlo?

Cuando te lo suelta a bocajarro alguien del sexo opuesto tras un mini interrogatorio es cuando realmente reflexionas sobre ello.

Y no hay como las conversaciones con tu mejor amigo (tú ya sabes quién eres y el resto del mundo tb :P) para reírte un rato y que te cuente el motivo.

¿Por qué nos ponemos más guapas y guapos?

Según mi mejor amigo, que tiene mucha razón y nunca falla en sus predicciones, es porque al volver a estar en el mercado: cuidamos mucho más el producto.

Entonces desvarío: ¿Lo llegamos a descuidar cuando tenemos pareja?

Después de pensarlo un poquito creo que cuando estamos en una relación, llega un momento en el que nos descuidamos una pizquita, por eso de que tenemos un poco segura a la otra persona. Al llevar tiempo juntos nos preocupamos más en otras cosas y dejamos de estar pendientes en permanecer irresistibles a todas horas. Tiramos de ropa cómoda, chándal, Converse. Y dejamos lo del maquillaje, los artificios y los tacones solo para las ocasiones especiales.

¿Para qué sufrir con tacones, para que invertir tanto tiempo en emperifollarnos?

Si esa persona ya nos ha visto desnudas, con pelos de loca, con ojeras y legañas, recién levantadas de la cama, con fiebre y después de haber vomitado o incluso vomitando, sin maquillaje, en esos días del mes en los que nuestra cara está demacrada y llena de espinillas, con los ojos hinchados después de llorar…Y oye, que después de todo no ha salido corriendo y ha seguido ahí.

Sin embargo, cuando volvemos a estar solteras no tenemos nada seguro. No estamos a veces seguras ni de lo que somos nosotras mismas. Nos descolocamos y nos sentimos perdidas. Y por eso necesitamos arreglarnos. Para mantener alta nuestra autoestima.

Y a veces necesitamos tenerla tan alta que nos ponemos falda y tacones hasta para salir a tomar un café. Que le pregunten a mi Cactus la cara que se la quedó al verme tan arreglada…

Que si eyeliner, rímel, corrector de ojeras, pintalabios, colorete por aquí, colorete por allá. 

Queremos agradarnos, y agradar, y por eso cambiamos de look, nos arreglamos más para salir de casa y si ya salimos de fiesta se nos puede ir de las manos... Aunque particularmente siempre fui de las que se arreglaba bastante hasta para ir a conciertos heavys. Eso sí en playeras que después saltar como una loca haciendo headbanging no es compatible con tacones sin espantosos dolores de pies. ¡Al menos en mi caso!

Digo nos arreglamos más porque soy de las que no sale sin eyeliner ni a por el pan. Ni para entrenar Kick Boxing, ¡fíjate tú! que voy a sudar como una cerda y se me va a correr todo y a parecer que me han hostiado más de la cuenta…pero necesito mis ojeras góticas, sino es como si estuviera desnuda, me falta parte de mi personalidad y eso es algo que no me puedo permitir.

¿A que vosotras también os maquilláis "ligeramente" hasta para pasear al perro? ¡Seguro que sí!¡No me engañéis! Estoy viéndoos afirmar con la cabeza.

Porque nunca sabes a quién te vas a encontrar. ¡Antes muerta que sencilla! (¿A que estáis cantando la canción de María Isabel?)

Pero sobre todo lo que buscamos al estar solteras no es un ligue detrás de otro (aunque nuestras hormonas lo deseen y estén a la que saltan), sino recuperar nuestra autoestima, esa que se nos pierde al derrumbarse todo. Tenerla todo el día arriba para no deprimirnos es lo verdaderamente importante. 

Los halagos de los come orejas duran muy poquito, en cuanto se dan cuenta de que esas palabras no funcionan, pero lo que pensemos de nosotras mismas es lo que va a prevalecer, cada día de nuestras vidas.

Ya bastante deprimente es la vida a veces, con sus continuas zancadas y trabas, para venirnos abajo al mirarnos al espejo. Y es por eso que buscamos looks nuevos, nos cortamos el pelo, renovamos vestuario y quemamos la tarjeta de crédito para darnos una chispita.

—¡Joder con la chispita! —gritó la pobre tarjeta de plástico.

—¡Pon freno que estás gastando más de lo que ganas vendiendo libros, hija! —dijo la tía cabreada cuando la vio llegar con otra chupa de cuero muy molona.

Esa chispita que necesitamos para sentirnos más sexys, para sentir que empezamos una nueva etapa. Porque vernos bien por fuera creemos que nos ayuda a seguir luchando por dentro.

Necesitamos estar a gusto con el reflejo en el espejo cada mañana.

Y aunque eso es más interno que externo, es por todos conocido que cuando uno se ve bien físicamente, cuando está contento con su apariencia, lo está también interiormente aunque cuando el silencio le muestre la realidad se desmorone un poquito. Lo ve todo de otra manera. Tiene más confianza en sí mismo, como si al estar bien por fuera pudiera con lo que le escuece dentro.

Y es confianza en uno mismo, lo que tanto mujeres como hombres necesitamos para seguir luchando contra viento y marea por todo lo que venga, para superar aquello que se cruce en nuestro camino. 

Porque si algo me está enseñando la vida en estos últimos meses es que no es de color de rosa. Si ya lo sabía ahora me lo está dejando más claro todavía.

¡A la vida le importa una mierda los planes que tú tengas en tu cabeza! Siempre te va a dar algo a lo que enfrentarte, algo que te va a hacer o más débil o más fuerte, depende de cómo tú decidas luchar.

Y desde la ruptura, todo lo que me ha pasado, me ha hecho tambalearme pero no caerme de bruces. Porque he decidido echarle dos ovarios, sacar los puños en cada situación, aunque también haya llorado. Y aquí sigo, luchando, con la tontería subida y el autoestima por las nubes y con mucho maquillaje hasta en el corazón. Porque de haber actuado de otra manera ahora tendría una depresión.

Hay que tener el autoestima en las nubes, es necesaria para seguir al pie del cañón peleando por nuestros sueños. Pero ¡cuidado! No hay que vivir en el cielo siempre, que después la hostia es tremenda cuando el globo de la ensoñación se pincha y explota.

Autoestima en las nubes pero los pies siempre en el suelo.

¡Amaos, decíos lo guapas y guapos que sois mirándoos al espejo!

¿Ya lo habéis hecho?

¿Os sentís un poco mejor? ¿A qué funciona?

Y recordad que hay mimar mucho el producto, cuidarlo, trabajar el cuerpo, la mente, pero el cerebro sobre todo, hay que echarse cremitas, maquillaje y sobre todo meternos en la cabeza que no debemos descuidarnos nunca, sea cuál sea nuestro estado civil.

Hay que cuidar siempre de nosotr@s mism@s porque nadie lo hará, preocuparnos de nosotras y de nosotros, sentirnos radiantes y sonreír. Porque al final es lo único que importa. ¡Ser felices es la gran meta!

Lo importante es aceptarse a una misma, con nuestro cuerpo imperfecto, nuestras taras, nuestras virtudes, nuestros desvaríos, nuestras locuras, nuestros miedos y fantasmas…

Eso es otra cosa que los mejores amigos tíos y las mejores amigas nos ayudan a ver en los malos momentos, cuando todos los demás “amigos” se esfuman. Que somos una gran imperfección que vale un montón. ¡Somos unos pibones! Pero de mejores amigos y mejores amigas hablaré en otro post.

Y vosotros, ¿Dirtys?

¿Estáis cuidando el producto? ¿Lo habéis cuidado más al estar solteros? ¿Habéis quemado la tarjeta de crédito tras las rupturas?

Aunque la verdad es que las mujeres no necesitamos ninguna excusa para dejar al plástico temblando. Nos basta un día con las amigas. ¿Verdad, Cactus?


¡Un abrazo sucio!

9/18/2017

MIA 2. ENAMORADA.

¡Queridos Dirtys!

Lo primero de todo quiero agradeceros las 180 visitas en el artículo anterior. Eso de reíros de mí en mi primera cita parece que os ha molado ¿eh? Yo encantada de que lo hayáis pasado bien ;-) ¡Sois un amor! Mil graciassss!

¡Espero que el desvarío creado a continuación os guste tanto o más que el anterior!

Después del pánico de enfrentarte a la soledad, del terror a las primeras citas, llega una de las ventajas. ¡Tienes mucho tiempo para redescubrirte a ti misma! Para sentir todos tus matices, sin cadenas que te aten, con la mente en blanco, con el corazón a mil por hora y el aliento desacelerado.

Imaginad una carita de niña buena aquí. Con caidíta de pestañas incluida. ¿Cuela? xD

Una de las mejores cosas de estar soltera es poder fundir la batería de tus juguetitos sin necesidad de compañía. Sin tener que contar a nadie el motivo por el que están off y, lo que es mejor aún, sin sentirte culpable si te entran las ganas cuando estás sola.

Ya sabéis eso que dicen que cuanto más viejos… más verdes. Necesitamos darnos amor a nosotros mismos. Y no hay nada malo en ello aunque algunos piensen que sí.

¿Darte amor? Sal de casa, búscate a alguien que te lo de.

Ya…no me vengáis con el cuento que he escuchado hasta la saciedad en estas últimas semanas.

—Si no follas es porque no quieres, reina.

(Esos amigos que me quieren tanto…)

Eso de que las tías follamos cuando queremos, no sé quién lo pronunció por primera vez, pero dejadme deciros que miente. ¿A que sí, solteras?

Las tías, al igual que los tíos, cuando estamos solteras follamos cuando podemos, cuando nos dejan.

Porque por norma general: Quien queremos nos ignora, y los que no nos gustan son los que se ofrecen.

¡Esto es así! O al menos en mi vida es lo que me ha pasado siempre…

Así que cuando las hormonas están a punto de colapsarnos el cerebro y nos entra ese calor asfixiante que solo se apaga como todos sabemos… Acabamos con el amante incondicional entre las manos.

¡Porque nuestros juguetitos preferidos nunca dicen que no! Y además tenemos la ventaja de que no producen embarazos.

Llega el tiempo de darnos amorcito a nosotras mismas. Sabemos lo que queremos, lo que nos gusta, podemos probar y probar buscando sensaciones nuevas. Conocemos la intensidad y la manera. ¡No lo neguéis! Lo sabemos muy bien aunque no nos guste pronunciarlo en voz alta por culpa de los malditos tabúes. Pero siempre se nos escapa algo en las conversaciones privadas porque ahí nos desatamos. ¡Bendita locura! Lo bien que lo pasamos con estas conversaciones desenfrenadas ¿verdad?

Solteras, casadas, divorciadas, viudas, no importa. Llegó la hora de relajarse, de preocuparse por una misma, de liberarse de todos los prejuicios que nos han encadenado desde que nacimos en esta sociedad a la que todavía le queda mucho para evolucionar en el aspecto sexual.

Es hora de respirar hondo, sonreír y darse un baño caliente con espuma y sales. (Sí, Beka ha pasado del pequeño plato de ducha a la bañera donde ahogarse). Que no falte la buena música para entrar en atmósfera y ahogar gemidos. Una cervecita fría con la que coger aire. La puerta del baño cerrada con pestillo que no queremos sobresaltos. Y lo mejor de todo: mi Mia 2 a mano. ¿Negro? ¿Rojo? ¿Los dos? ¿Por qué elegir?

Lo importante es que estén bien cargaditos. ;-)

Mia2. Tan pequeño, tan discreto, con forma de bala pintalabios...

Será por lugares, momentos, juguetes, atmósferas, pero como comprenderéis cuando eres dueña de una gata hiperactiva que no entiende lo de bajarse de la cama y vives con tu tía, intimidad lo que se dice intimidad mucha no tienes…Baño y a puerta cerrada. Tu tía se piensa que eres una chica súper higiénica y tú te quedas tan…relajada.

Gracias a la imaginativa de LELO, a su elegancia en el diseño y a la calidad del producto (sus juguetitos valen el dinero gastado, os lo aseguro), aquí la que no disfruta es porque no quiere.

¿Qué tiene Mia 2? Ummmmm.

6 modos de intensidad distinta en la vibración, totalmente sumergible, recargable por Usb con batería para hora y media (¡no hay que comprar pilas! ¡Aplausooo!). Diría lo de bueno, bonito y barato, pero baratos no son…Nada en Lelo lo es. Será por opciones en el mercado…Hay tantas marcas como diseños y precios. Solo hacen falta ganas, y creo que a todos nos sobran de esas. Tanto tías como tíos. Para una de las cosas buenas que tiene la vida no la vamos a desaprovechar ¿no?

Y no, Lelo no me paga por este desvarío, pero oye, que si lo leen y me quieren regalar algo… mi cumpleaños es el 22 de octubre. Y estaré muy deprimida porque me caen 32. ¡Ahí lo dejo!

Volvamos al lío del desvarío.

Mia 2. ¡Qué gran descubrimiento! ¡Fue amor a primera vista!

Pequeñito pero matón. Con personalidad propia. Elegante y muy intenso. Bien podría estar definiéndome a mí misma, pero no…

Con forma de bala y pintalabios (ya os lo he dicho, ¿verdad? ¡¡Y vaya que si los pinta!!). Este maseajador personal para uso externo que también puede utilizarse internamente (pero creedme que no os va a hacer falta…) cumple con las expectativas desde el primer: Vvrrrr.

Focalicemos. ¡¡Ahora os toca imaginar!!

Se da un trago a la cerveza, se cierran los ojos, se sujeta el Mia 2 con delicadeza con los dedos pulgar e índice y a darle rienda suelta a la imaginación. Que en el caso de esta escritora es muuuucha.

Lo que no os pienso contar es el tío que se viene a mi cabeza cuando cierro los ojos, ni las manos que me imagino que son el Vrrr. ¿O sí? xD

Quién me conoce bien sabe que será una mezcla entre Ville Valo, Ragnar Lodbrok y Jax Teller. Vamos lo que viene siendo un nórdico con pintas de vikingo y mirada moja bragas con la chulería del mejor motero de la televisión. Porque mi Opie tenía su puntillo también ¿eh? Pero Charlie Hunnam es… ejém. ¡Pues eso!

Con el Mia 2 en la mano y a tres intensidades empezamos acariciando nuestro cuello, a ritmo pausado, siempre de cabeza a los pies, ¿por qué esta costumbre? ¡No tengo ni puta idea! Pero hasta para masturbarnos y para jugar acompañados seguimos unas pautas… (no hay quién entienda al ser humano).

Seguimos por nuestra clavícula, deslizamos la suave bala por nuestro esternón, rodeamos nuestros pechos marcando círculos muy despacito antes de detenernos en los pezones. Aquí, con la vibración más bajita posible para sentir de forma más delicada (cuando se tiene piercing en el pezón las sensaciones son alucinantes pero a mucha intensidad la bala patina y no por el agua, y no es nada práctico… no es por daros envidia de verdad, pero es que con piercing bufff…), jugamos hasta endurecerlos, los pellizcamos con la mano libre. Imaginamos que son mordiscos en vez de pellizcos y ejém…

ODAXELAGNIA. ¿Sabéis lo que es? ¿No? Sufro de ello. (Gracias Mimmi Kass por enseñarme tanto xD)

Tragamos saliva y respiramos. Piel de gallina.

Nos damos una mini pausa para abrir los ojos lo justito para pulsar el +, jugamos con la intensidad y vamos descendiendo por el torso hasta llegar al ombligo. Creamos ondas e infinitos. ¿Por qué me gustarán tanto los circulitos? Cruzamos la frontera de las caderas antes de subir hacia arriba otra vez creando expectación…¡Ay, madre!, llegados a este punto os aseguro que ya hay mariposas en el estómago aproximándose a ese centro del vértigo (y no son de hambre… ¿o sí? ¿Hambre de qué? Ummm jummm).

Creedme que para cuando descendemos por el ombligo los músculos de las piernas ya están tensos. Las caderas se arquean solas demandando más, hemos tragado agua un par de veces entre jadeos lo más silenciosos posibles. ¡Quien quiera puede intentar cantar la canción que esté escuchando porque puede llegar a resultar muy divertido!

Escalofríos, jadeos, chapoteo de agua entre baile de cadera, juego de manos, espuma, intentar respirar con normalidad. Gemidos. Volvemos a revertir el camino hacia arriba y hacia abajo tantas veces como nos apetezca, antes de centrarnos en la parte más importante de nuestro cuerpo femenino (que no es el corazón como muchos piensan).

Qué distintas se empiezan a ver las cosas a los 31…

Solo con posar el Mia2 de forma superficial sobre nuestros labios, subiendo y bajando la intensidad de la vibración, volviendo a los circulitos, (¿por qué nos gustarán tanto a las mujeres los circulitos en esta zona?), estaremos a punto del colapso.

Jugar. Jugar con el masajeador sobre nuestros labios, introducirlo un par de centímetros, encoger nuestros músculos pélvicos, jugar, sentir cómo la vibración nos deshace por dentro. Jugar. Posarlo sobre el clítoris, cambiar la intensidad, presionar, volver a los labios, girar, girar… Agua, tragos de espuma, jadeos, descontrol, adrenalina, colapso mental.

Ahora ya lo de rebajar los decibelios de nuestra propia voz va a resultar bastante difícil. Con los ojos bien apretaditos llegaremos a ver fuegos artificiales y hasta auroras boreales si nos dejamos llevar con la imaginación hasta los países nórdicos.

Tantas veces como nos dé la gana. Sin prisa. ¡Pero cuidado o pareceréis uvas pasas al salir de la bañera! Os puede bajar demasiado la tensión…

Creedme que después de conocer el Mia 2, los ateos os volveréis hasta creyentes. Constatado.

—Hostiaaaa…¡Joder! ¡¡Oh, my Odinnnnn!! ¡¡Por Freyja!! (la diosa, que no mi gata :P)

Sí, yo después de…sigo en modo nórdico.

Después es tiempo de respirar hondo, dar un último trago largo a la cerveza y sonreír como idiotas. Porque sí, vamos a sonreír como idiotas cuando pulsemos el “-” para apagarlo.

¿Quién dijo que la vida era complicada? Los pequeños placeres están para disfrutarlos…

Y sí, he de admitir que el Mia2 en pareja llega a ser brutal cuando al masajeador se le suman las manos y la boca, Pero…

…al habla una soltera…

¡Ya es hora de redescubrir nuestro cuerpo! Seamos sinceras y sinceros, mejor que nosotros no nos conoce nadie. Sabemos lo que nos gusta, lo que nos pone y cómo conseguirlo.

Conocer a otras personas. Experimentar y preguntar sobre lo que les gusta o no, jugar, jugar, jugar, dar placer a otros es la bomba. Que el sexo y los orgasmos están para disfrutarse en compañía sin prejuicios…

Pero dejarse llevar sin ninguna complicación, en silencio, sin rendir cuentas a nadie por el mero hecho de disfrutar cada instante como si fuese el último y porque nos da la puta gana…Es indescriptible con palabras.

¿He conseguido que lo sintáis un poquito?

¿Cuántas os vais a comprar el Mia? ¿Cuántos se lo vais a regalar a vuestras chicas?

Decidme, ¿Dirtys? ¿Habéis probado el Mia2? ¿Cuál es vuestro juguete favorito? ¿Le ponéis nombre? ¡Contadme! ¡Que soy muy curiosa! ¡Y sé que este blog está lleno de curiosos que aunque no firmen también leen! ¡Las estadísticas me lo chivan!

¡Un abrazo calentito!